
En el corazón del barrio barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi se alza la sala Luz de Gas, un espacio que desde 1995 ha tejido su historia al compás de la música y la cultura. No es solo una sala de conciertos; es un escenario donde se cruzan generaciones y sonidos, una pieza clave del paisaje nocturno de la ciudad.
Su nombre, envuelto en cierto misterio, ha dado lugar a diversas interpretaciones. Algunos aseguran que hace referencia a un antiguo edificio industrial donde, en otro tiempo, se generaba electricidad a partir del gas. Otros, más románticos, prefieren pensar que proviene de Gaslight, la inquietante película de 1944.
El local cuenta con diferentes ambientes: la sala principal con formato teatral, una coctelería con estilo propio y un espacio anexo con una atmósfera diferenciada.
